Tratamiento con bórax y ácido bórico contra el gorgojo: cómo lo hacemos en el Chaco
Mezcla, inmersión y secado posterior en un taller de cercos vivos
Perdimos veinte varas en un galpón que tenía una sola ventana y un montón de caña verde apoyada contra caña seca. Cuando movimos el montón apareció el aserrín color crema y los orificios redondos del tamaño de un grano de arroz. Desde entonces el tratamiento dejó de ser un paso opcional en el taller y se volvió parte del trabajo, igual que medir o quiebrar.
La mezcla que usamos
Preparamos la solución al cinco por ciento en agua tibia: bórax y ácido bórico en partes iguales, disueltos de a poco y revolviendo hasta que no quede grano asentado en el fondo del tanque. El agua tibia ayuda a que se disuelva más rápido, sobre todo en invierno, cuando el agua de pozo sale fría y el bórax tarda en integrarse. No hace falta hervir nada. Si la mezcla queda turbia pero sin sedimento, ya está lista.
Perforar los nudos antes de sumergir
El nudo es la parte más dura de la caña y ahí la solución casi no entra. Con una aguja fina, del tipo que se usa para coser lona, perforamos cada nudo en dos puntos opuestos. No buscamos atravesar la vara de lado a lado, solo abrir paso para que el líquido circule por el interior del entrenudo. Es un trabajo lento: en una vara de seis metros hay entre quince y veinte nudos, y hacerlo bien lleva su tiempo.
Tiempos de inmersión
Para varas de menos de ocho centímetros de diámetro dejamos cuarenta y ocho horas completas. Las más gruesas, que usamos para postes de cerco, aguantan setenta y dos horas sin problema. Cargamos peso encima con tablones y piedras para que ninguna flote ni quede una parte fuera del líquido. Si una vara asoma aunque sea un tramo, ese tramo queda sin tratar y el gorgojo lo encuentra.
El error que nos costó el lote
Apuramos el secado. Sacamos las varas del tanque y a los cinco días las llevamos al galpón porque teníamos un pedido atrasado. A la sombra, con viento cruzado, tres semanas es el mínimo razonable. Con cinco días la caña todavía tenía humedad adentro y el galpón cerrado hizo el resto. La reinfestación se notó por dos señales: orificios nuevos, más pequeños que los del ataque anterior, y aserrín fresco sobre el piso de tierra. Partimos un entrenudo y adentro estaba la galería completa.
Del lote afectado rescatamos lo que servía para tutores cortos y el resto fue leña. No hay forma de recuperar una vara ya perforada por dentro: el tratamiento protege, no cura.
Guardado y control
Después del secado guardamos todo en caballete, nunca en el suelo, y separamos las varas tratadas de las que todavía están verdes. Cada dos meses revisamos los extremos y los nudos buscando aserrín. Los insumos se consiguen en casas de química industrial de Asunción; conviene comprar el bórax y el ácido por separado y mezclar en el taller, no al revés.
Si estás peleando con el gorgojo en tu propio galpón, contanos cómo lo resolviste o subí una foto del nudo afectado.
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